Girl swimming with two dolphins

Vida Activa

Zooterapia: terapia asistida por animales

Publicado por el 11/04/2017

Un interesante modo terapéutico está haciendo furor en las disciplinas psico-educativas en el mundo. Se llama Zooterapia y es una técnica que incluye en el tratamiento, la asistencia de animales. Esta tendencia está aumentando a la hora de estimular a aquellas personas con capacidades diferentes.

Para los niños con discapacidades, esta compañía es especialmente valiosa, ya que pueden presentar dificultades para hacer amistad con otros niños de su edad, a causa de una baja autoestima. En estos casos los animales constituyen una oportunidad de conectar con otro ser viviente, aspecto extremadamente importante para el desarrollo de cualquier niño.

La terapia asistida por animales les ofrece una experiencia llena de afecto sin condiciones y proporciona oportunidades para la terapia física y emocional. Esto incluye la terapia para el fortalecimiento de los músculos a través de paseos a caballo, nadar con delfines, así como un impulso de confianza mediante los perros de compañía. Estos animales promueven tanto la confianza como la autoestima, motivando a los niños a interactuar y hacerse más fuertes.

Montar a caballo con fines terapéuticos ha ayudado a niños con una amplia gama de discapacidades, incluyendo el trastorno del espectro autista, la esclerosis múltiple, distrofia muscular, amputación, trastornos del desarrollo, lesión de la médula espinal, lesión cerebral, parálisis cerebral, trastornos convulsivos, visual y discapacidad auditiva, trastornos del aprendizaje, problemas emocionales, trastornos de ansiedad, problemas de comportamiento, entre otros. Esta actividad mejora el tono muscular, el equilibrio, la postura, la coordinación motora, la concentración, la autoconfianza y la autoestima. El movimiento de balanceo de la marcha de un caballo imita el movimiento natural de la pelvis durante la marcha, por lo que montar entrena al cuerpo para moverse de la manera correcta, además de desarrollar los músculos y mantener la coordinación necesaria para pararse y caminar.

Esto puede animar a los niños que no hablan para que le digan al caballo qué hacer. Una vez que el niño comienza a usar las palabras apropiadas, incluso el nombre del caballo, gana la confianza que conduce a un mayor desarrollo del habla.

El estímulo está dado por animales, en su mayoría perros, gatos, caballos y delfines. Desempeñando un papel fundamental en la apertura de la persona hacia nuevas actividades. En mayor medida, los que reciben estos tipos de tratamientos son los chicos de hasta 21 años.

En cuanto a los tratamientos, todo trabajo con los pacientes tiene un máximo de dos años, el cual una vez terminado, siguen bajo controles, especialmente en el caso de los niños que llegan a la adolescencia, donde por lo general se deben hacer algunos ajustes.

La relación que surge entre los niños y los animales es un lazo natural, las mascotas se convierten en grandes compañeros y ayudan a que nuestros hijos aprendan el valor de la responsabilidad.

Por Andrea Matthies

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